Diarios. 1934-1944. Alfred Rosenberg. Edición a cargo de Jürgen Matthäus y Frank Bajohr. Traducción de Lara Cortés Fernández, Teófilo de Lozoya Elzdurdía, Isabel Romero Reche y Alicia Valero Martín. Crítica, Barcelona, 2015. 770 pp. 29,90 €.
Publicado en El Cultural, 18/09/2015
http://www.elcultural.com/revista/letras/Alfred-Rosenberg-Diarios-1934-1944/36951
Entre los máximos jerarcas del Tercer Reich, Alfred Rosenberg (Tallín, Estonia, 1893-Núrenberg, 1946), puede destacarse por tres rasgos profundamente interrelacionados entre sí: en primer lugar por su condición de teórico o ideólogo, algo inusual en la cúpula del régimen, con la excepción parcial del ministro de Propaganda Joseph Goebbels (y resulta significativo a este respecto que estos sean los dos únicos líderes nazis que dejaran escritas sus reflexiones en forma de diarios); en segundo lugar, por su racismo exacerbado –¡y ya era difícil destacar como xenófobo en este contexto!- que le llevó, según su más importante biógrafo, Ernst Piper, a un “antisemitismo francamente monomaníaco” e incluso a un anticristianismo militante, por las raíces judías de este credo; y en tercer lugar y sobre todo por ser el autor de la biblia del nacionalsocialismo, El mito del siglo XX (1930), con una tirada de más de un millón de ejemplares hasta el final de la guerra. Fue el único libro del movimiento que podía parangonarse con el Mein Kampf de Hitler.
A todos esos rasgos debería añadirse otro que, a la postre, resultó más decisivo aún si cabe para su carrera política y para el papel que le tocó desempeñar en los trágicos acontecimientos de la época: su condición de experto en política exterior (algo que tampoco era muy frecuente entre sus conmilitones), que le llevó a ser nombrado el 17 de julio de 1941 “ministro para los territorios ocupados del Este”. Desde este alto puesto, Rosenberg dirigió una política de “limpieza” y exterminio sin contemplaciones en toda la Europa Oriental para llevar a la realidad el objetivo teórico de un “espacio vital” para el Reich germano, y fue de este modo el responsable supremo del asesinato de millones de personas de otras etnias y nacionalidades (no solo judíos). Capturado al final de la guerra por los aliados, el tribunal de Núremberg le declaró culpable de esos crímenes y le sentenció a morir en la horca.
Aunque, como se ha dicho, la responsabilidad de Rosenberg en las matanzas en general y el Holocausto en particular está fuera de toda duda –y ello a su vez en una doble vertiente, tanto en la elaboración de una doctrina de exterminio como en la materialización de la misma- es asunto debatido entre los expertos el grado de influencia real que tuvo Rosenberg en la política concreta del Tercer Reich, en comparación con otros dirigentes como Himmler, Göring o Ribbentrop. Es significativo a este respecto que, como consigna Goebbels en sus diarios, Hitler comparara a Rosenberg con una mujer que cocina bien pero que en vez de cocinar toca el piano. La anécdota es relevante porque, como muestran estas mismas páginas que ahora comentamos, Rosenberg -como los demás gerifaltes nazis- dependían servil y hasta infantilmente de lo que opinara en cada momento el Führer, de sus estados de humor, de sus arrebatos y caprichos. Todos ellos competían entre sí por una mirada agradecida, un gesto de aprobación o una palmada en el hombro del jefe providencial.
La importancia de estos Diarios –aparte del valor más obvio, que salen a la luz completos por vez primera- es que muestran a un Rosenberg en estado puro, con sus titubeos, debilidades y contradicciones, como pone de relieve una escritura un tanto anárquica, no siempre clara, con tachones, abreviaturas, reiteraciones y hasta errores de sintaxis y faltas de ortografía. No es por ello un texto fácil de leer y requiere además un buen conocimiento del contexto. La edición que se ha hecho es modélica con una revisión minuciosa del original, múltiples notas aclaratorias, una extensa introducción que sitúa a Rosenberg y sus anotaciones en su marco histórico y, sobre todo, una extraordinaria selección de “documentos complementarios”, obras más elaboradas del propio Rosenberg que complementan perfectamente el carácter fragmentario y circunstancial de los diarios.
Una última acotación, aunque sea anecdótica: no se pierdan las menciones que hace el ideólogo nazi a Franco, José Antonio, la Iglesia católica y a España en su conjunto, ese país en el que “el judaísmo se está vengando de Isabel y Fernando” y “hasta los burros llevan imágenes de Cristo alrededor del cuello”.
lunes, 21 de septiembre de 2015
martes, 1 de septiembre de 2015
Una historia del mundo actual
Las utopías pendientes. Una breve historia del mundo desde 1945. Xosé Manoel Núñez Seixas. Crítica, Barcelona, 2015. 384 pp.
Publicado en El Cultural, 24/07/2015.
http://www.elcultural.com/revista/letras/Las-utopias-pendientes/36821
Xosé Manoel Núñez Seixas (Orense, 1966), profesor en la Universidad Ludwig-Maximilian de Múnich, tiene ya tras de sí una larga estela de títulos imprescindibles para la comprensión de aspectos claves de la historia contemporánea española. Inquieto y prolífico, el catedrático gallego se atreve ahora a pergeñar una síntesis de la evolución del mundo desde 1945, un libro de alta divulgación que se dirige no solo al especialista sino a un público más amplio. Aunque el autor procura afrontar el reto con una cierta frialdad y distanciamiento formales, no orilla las cuestiones polémicas y con ello –como es obvio e inevitable- desliza opiniones y planteamientos que se prestan a la discusión o al debate. Estamos, por tanto, no solo ante un libro de historia sino un ante un volumen que, como quiere dejar claro desde su propio título, trata de esbozar los desafíos pendientes en los albores del nuevo milenio.
Y lo hace mirando al pasado reciente y considerando el peso de ese pasado en la marcha de los acontecimientos de hoy en día. No se trata por ello de una síntesis de historia política al modo tradicional. Sin perder de vista esta dimensión imprescindible para entender el mundo actual, el autor ha querido que su presencia –siendo todo lo relevante que es- no llegue al punto de desplazar otras cuestiones que se perfilan como esenciales para tomar conciencia del horizonte al que nos dirigimos: de ahí que muchos temas de historia social y cultural adquieran en estas páginas un protagonismo, no diré que insólito en este tipo de breviarios, pero sí lo suficiente como para que la obra presente una originalidad incuestionable.
Una originalidad, por otro lado, que se manifiesta sin grandes alharacas, matizada e inserta en un discurso claro y funcional que toma como punto de partida la conversión del mundo bipolar de 1945 en el mucho más complicado mundo multipolar de 1990. A este primer capítulo le sigue otro que traza los “caminos divergentes de las sociedades mundiales” en el mismo período. Una vez expuesto el estado de las cosas a finales del siglo XX, Núñez Seixas aborda cuatro grandes temas que en puridad son mucho más que las “utopías pendientes” a las que reductivamente se alude en el título: la memoria histórica tras los horrores de los totalitarismos, la cuestión de las aspiraciones y las identidades nacionales, la “larga marcha” de las mujeres por sus derechos y el reconocimiento social y, en fin, el progresivo deterioro del medio ambiente, con un planteamiento que desborda los tópicos ecologistas para tratar seriamente asuntos tan peliagudos como la “bomba demográfica” y el cambio climático. Tras estos capítulos temáticos, el autor vuelve al planteamiento cronológico más convencional para cerrar el volumen con un breve examen de cómo es el mundo hoy, este espacio global de incertidumbres y de hegemonías discutidas y compartidas. La obra se cierra con una cronología y una bibliografía básicas, muy en consonancia con el tono didáctico y divulgativo que Núñez Seixas ha querido imprimir a su reflexión.
Publicado en El Cultural, 24/07/2015.
http://www.elcultural.com/revista/letras/Las-utopias-pendientes/36821
Xosé Manoel Núñez Seixas (Orense, 1966), profesor en la Universidad Ludwig-Maximilian de Múnich, tiene ya tras de sí una larga estela de títulos imprescindibles para la comprensión de aspectos claves de la historia contemporánea española. Inquieto y prolífico, el catedrático gallego se atreve ahora a pergeñar una síntesis de la evolución del mundo desde 1945, un libro de alta divulgación que se dirige no solo al especialista sino a un público más amplio. Aunque el autor procura afrontar el reto con una cierta frialdad y distanciamiento formales, no orilla las cuestiones polémicas y con ello –como es obvio e inevitable- desliza opiniones y planteamientos que se prestan a la discusión o al debate. Estamos, por tanto, no solo ante un libro de historia sino un ante un volumen que, como quiere dejar claro desde su propio título, trata de esbozar los desafíos pendientes en los albores del nuevo milenio.
Y lo hace mirando al pasado reciente y considerando el peso de ese pasado en la marcha de los acontecimientos de hoy en día. No se trata por ello de una síntesis de historia política al modo tradicional. Sin perder de vista esta dimensión imprescindible para entender el mundo actual, el autor ha querido que su presencia –siendo todo lo relevante que es- no llegue al punto de desplazar otras cuestiones que se perfilan como esenciales para tomar conciencia del horizonte al que nos dirigimos: de ahí que muchos temas de historia social y cultural adquieran en estas páginas un protagonismo, no diré que insólito en este tipo de breviarios, pero sí lo suficiente como para que la obra presente una originalidad incuestionable.
Una originalidad, por otro lado, que se manifiesta sin grandes alharacas, matizada e inserta en un discurso claro y funcional que toma como punto de partida la conversión del mundo bipolar de 1945 en el mucho más complicado mundo multipolar de 1990. A este primer capítulo le sigue otro que traza los “caminos divergentes de las sociedades mundiales” en el mismo período. Una vez expuesto el estado de las cosas a finales del siglo XX, Núñez Seixas aborda cuatro grandes temas que en puridad son mucho más que las “utopías pendientes” a las que reductivamente se alude en el título: la memoria histórica tras los horrores de los totalitarismos, la cuestión de las aspiraciones y las identidades nacionales, la “larga marcha” de las mujeres por sus derechos y el reconocimiento social y, en fin, el progresivo deterioro del medio ambiente, con un planteamiento que desborda los tópicos ecologistas para tratar seriamente asuntos tan peliagudos como la “bomba demográfica” y el cambio climático. Tras estos capítulos temáticos, el autor vuelve al planteamiento cronológico más convencional para cerrar el volumen con un breve examen de cómo es el mundo hoy, este espacio global de incertidumbres y de hegemonías discutidas y compartidas. La obra se cierra con una cronología y una bibliografía básicas, muy en consonancia con el tono didáctico y divulgativo que Núñez Seixas ha querido imprimir a su reflexión.
La batalla de las Ardenas
Ardenas 1944. La última apuesta de Hitler. Antony Beevor. Traducción de Teófilo de Lozoya y Juan Rabasseda. Crítica, Barcelona, 2015. 576 pp. 27,90 €.
Publicado en El Cultural, 17/07/2015.
http://www.elcultural.com/revista/letras/Ardenas-1944/36785
Ya ha tenido lugar el desembarco de Normandía. Las fuerzas aliadas avanzan lenta pero implacablemente por el territorio francés hacia la frontera alemana. La resistencia germana, aunque tenaz, es cada vez menos efectiva ante la superioridad de elementos y materiales de norteamericanos y británicos. En la frontera este el peligro para las tropas de Hitler es más acuciante si cabe. Tras la derrota nazi en Stalingrado casi todo han sido reveses para los alemanes en el frente oriental. De hecho, Stalin solo está esperando el frío extremo del invierno en la zona para que sus tanques atraviesen los ríos helados y se planten en Berlín antes de que consigan llegar los estadounidenses. A finales de 1944 la guerra ha dado un giro espectacular. La aplastante victoria nazi, que muchos auguraban un par de años antes, ha dado paso a un escenario diametralmente distinto. El diagnóstico más generalizado es ahora que Alemania está contra las cuerdas y solo es cuestión de tiempo que tenga que aceptar la rendición.
Pero el primero que no comparte ese diagnóstico es el jefe máximo de las tropas germanas. Sería no conocer a Hitler pensar que va a tirar la toalla sin más. La situación es casi desperada, desde luego, y él lo sabe. Pero por eso mismo quiere jugar su penúltima baza: un ataque sorpresa en el frente occidental para dividir a las fuerzas aliadas. El objetivo, nada menos que tomar la ciudad belga de Amberes. Dos ejércitos completos de sus fuerzas armadas van a acometer la misión. Cuentan con el mal tiempo -niebla y nieve- para neutralizar la superioridad del enemigo. Y, por encima de todo, cuentan una vez más con la audacia de una jugada inesperada y el factor sorpresa. El 16 de diciembre de 1944 comienza la que será conocida como batalla de las Ardenas, por desarrollarse en esa comarca del territorio belga. Es la última gran ofensiva alemana en el frente occidental.
Hitler tenía razón en una cosa, que los aliados no esperaban el ataque y, sobre todo, que a esas alturas de la guerra no creían que Alemania tuviera todavía esa capacidad de reacción. Pero se equivocaba en todo lo demás: sobre el papel la iniciativa alemana era una locura y así se lo hicieron ver los generales a Hitler. Detraía fuerzas del frente oriental para combatir a los rusos (que constituían la amenaza más inmediata) y el mismo plan de llegar hasta Amberes era utópico dada la relación de fuerzas entre los contendientes. Como tantas otras veces en la historia era en el fondo una carnicería inútil.
Quizás por eso mismo la desesperación provocó una crueldad desaforada. Como dice Beevor, “los combates en las Ardenas alcanzaron un grado de brutalidad sin precedentes en el Frente Occidental”. No se refiere solo a los combates propiamente dichos en unas condiciones climatológicas espeluznantes, sino al fusilamiento de prisioneros, matanzas a sangre fría (Malmédy), asesinatos de civiles y destrucción de todo lo que se encontraban a su paso. Los alemanes fueron los principales responsables de esas crueldades (Peiper) pero los norteamericanos (por ejemplos los soldados de Bradley) se dejaron llevar a veces por la ley del Talión. En cuanto a las bajas, los dos ejércitos quedaron en tablas: unas ochenta mil en el bando alemán y otras tantas en el aliado.
Los numerosos lectores de Antony Beevor, que ha convertido la historia militar en sucesivos best-sellers (Stalingrado, La batalla de Creta, Berlín, El día D, La guerra civil española y tantos otros títulos), reconocerán aquí el estilo del autor y la maestría de la que hace gala en todas sus obras al combinar erudición y capacidad divulgativa. Los trabajos de Beevor se nutren, como cualquiera puede comprobar, de una sólida labor de archivo y un excelente manejo de fuentes de primera mano, pero se marcan como objetivo fundamental una exposición diáfana y atractiva. Beevor tiene siempre presente las grandes líneas del desarrollo de los acontecimientos pero procura no caer en la exposición fría y distanciada. Atiende por ello a los detalles humanos. En este caso, para poner de relieve que detrás de los grandes movimientos de tropas había seres humanos que perdieron la vida en condiciones atroces.
Publicado en El Cultural, 17/07/2015.
http://www.elcultural.com/revista/letras/Ardenas-1944/36785
Ya ha tenido lugar el desembarco de Normandía. Las fuerzas aliadas avanzan lenta pero implacablemente por el territorio francés hacia la frontera alemana. La resistencia germana, aunque tenaz, es cada vez menos efectiva ante la superioridad de elementos y materiales de norteamericanos y británicos. En la frontera este el peligro para las tropas de Hitler es más acuciante si cabe. Tras la derrota nazi en Stalingrado casi todo han sido reveses para los alemanes en el frente oriental. De hecho, Stalin solo está esperando el frío extremo del invierno en la zona para que sus tanques atraviesen los ríos helados y se planten en Berlín antes de que consigan llegar los estadounidenses. A finales de 1944 la guerra ha dado un giro espectacular. La aplastante victoria nazi, que muchos auguraban un par de años antes, ha dado paso a un escenario diametralmente distinto. El diagnóstico más generalizado es ahora que Alemania está contra las cuerdas y solo es cuestión de tiempo que tenga que aceptar la rendición.
Pero el primero que no comparte ese diagnóstico es el jefe máximo de las tropas germanas. Sería no conocer a Hitler pensar que va a tirar la toalla sin más. La situación es casi desperada, desde luego, y él lo sabe. Pero por eso mismo quiere jugar su penúltima baza: un ataque sorpresa en el frente occidental para dividir a las fuerzas aliadas. El objetivo, nada menos que tomar la ciudad belga de Amberes. Dos ejércitos completos de sus fuerzas armadas van a acometer la misión. Cuentan con el mal tiempo -niebla y nieve- para neutralizar la superioridad del enemigo. Y, por encima de todo, cuentan una vez más con la audacia de una jugada inesperada y el factor sorpresa. El 16 de diciembre de 1944 comienza la que será conocida como batalla de las Ardenas, por desarrollarse en esa comarca del territorio belga. Es la última gran ofensiva alemana en el frente occidental.
Hitler tenía razón en una cosa, que los aliados no esperaban el ataque y, sobre todo, que a esas alturas de la guerra no creían que Alemania tuviera todavía esa capacidad de reacción. Pero se equivocaba en todo lo demás: sobre el papel la iniciativa alemana era una locura y así se lo hicieron ver los generales a Hitler. Detraía fuerzas del frente oriental para combatir a los rusos (que constituían la amenaza más inmediata) y el mismo plan de llegar hasta Amberes era utópico dada la relación de fuerzas entre los contendientes. Como tantas otras veces en la historia era en el fondo una carnicería inútil.
Quizás por eso mismo la desesperación provocó una crueldad desaforada. Como dice Beevor, “los combates en las Ardenas alcanzaron un grado de brutalidad sin precedentes en el Frente Occidental”. No se refiere solo a los combates propiamente dichos en unas condiciones climatológicas espeluznantes, sino al fusilamiento de prisioneros, matanzas a sangre fría (Malmédy), asesinatos de civiles y destrucción de todo lo que se encontraban a su paso. Los alemanes fueron los principales responsables de esas crueldades (Peiper) pero los norteamericanos (por ejemplos los soldados de Bradley) se dejaron llevar a veces por la ley del Talión. En cuanto a las bajas, los dos ejércitos quedaron en tablas: unas ochenta mil en el bando alemán y otras tantas en el aliado.
Los numerosos lectores de Antony Beevor, que ha convertido la historia militar en sucesivos best-sellers (Stalingrado, La batalla de Creta, Berlín, El día D, La guerra civil española y tantos otros títulos), reconocerán aquí el estilo del autor y la maestría de la que hace gala en todas sus obras al combinar erudición y capacidad divulgativa. Los trabajos de Beevor se nutren, como cualquiera puede comprobar, de una sólida labor de archivo y un excelente manejo de fuentes de primera mano, pero se marcan como objetivo fundamental una exposición diáfana y atractiva. Beevor tiene siempre presente las grandes líneas del desarrollo de los acontecimientos pero procura no caer en la exposición fría y distanciada. Atiende por ello a los detalles humanos. En este caso, para poner de relieve que detrás de los grandes movimientos de tropas había seres humanos que perdieron la vida en condiciones atroces.
lunes, 6 de julio de 2015
Mañana será tarde
Mañana será tarde. José Antonio Zarzalejos, Planeta, Barcelona, 2015. 320 pp.
Publicado en El Cultural 3-7-2015.
http://www.elcultural.com/revista/letras/Manana-sera-tarde/36710
La confluencia de la crisis económica mundial con una serie de problemas internos, como la corrupción y el desafío catalanista, ha conducido a un patente desgaste del régimen constitucional del 78. Los defectos de nuestro ordenamiento político se han agravado o, como mínimo, se han hecho más ostensibles. La democracia española no ha sabido encarar los nuevos retos o esa es al menos la opinión mayoritaria en los medios y el debate público. De ahí que haya proliferado una corriente crítica, de corte regeneracionista que, como el regeneracionismo clásico de hace un siglo, hace hincapié en “los males de España”, simbolizados en este caso por unos partidos políticos anquilosados y una clase dirigente –la famosa “casta”- que parece haberse quedado sin respuestas ante los nuevos tiempos.
La figura de José Antonio Zarzalejos (Bilbao, 1954) no requiere presentación alguna. Profesional de los medios –como analista, contertulio o director de importantes diarios- con una larga y acreditada trayectoria, Zarzalejos se ha labrado una sólida reputación de periodista de raza, serio, ponderado, con buenas fuentes y excelentes relaciones con el establishment. Precisamente por todo ello constituye por sí misma una inequívoca señal de alarma de cómo están las cosas que un autor tradicionalmente moderado parezca apostar por una especie de “enmienda a la totalidad” con un libro que se titula de modo inquietante Mañana será tarde y cuya portada se ilustra nada menos que con un paraguas abierto y roto del mapa de España.
Bien es verdad –apresurémonos a matizar- que, tras la lectura del libro, la impresión que queda no llega a ese grado de sobresalto. No es menos cierto, por otro lado, que en los últimos tiempos se han generado en el debate político unos niveles de agresividad y descalificación que han barrido las propuestas moderadas, arrumbadas poco menos que como meros paños calientes, cuando no de expresión de una connivencia culpable con “la casta”. En cualquier caso, el análisis de Zarzalejos se aleja tanto del catastrofismo rayano en la demagogia como de la sugerencia del simple lavado de cara de un sistema que se halla, en su opinión, en una crisis tan grave como profunda.
No es por tanto cuestión de simples retoques ni de cambio de personas, aun siendo necesarias las reformas y el cambio generacional. Lo que se precisa, siempre siguiendo al autor, es un doble proceso, de limpieza por una parte y de reconstrucción por otra. Dicha limpieza de malas prácticas debe hacerse en todos los terrenos y afectar a todos, desde el titular de la Corona (¡qué retrato se hace del anterior rey!) a los grandes periódicos que buscan el amparo del poder. Y tras esa higienización de la vida pública (porque la corrupción no es solo ni principalmente un problema económico), una moralización de los comportamientos individuales y un saneamiento de las instituciones, con el diseño de unas nuevas reglas de juego basadas en la libertad, la independencia de los poderes, la honestidad y el respeto mutuo.
El objetivo principal del libro no es sin embargo establecer un catálogo de soluciones o medidas urgentes. Zarzalejos no propone nada que se pueda parecer a un programa político determinado. Se limita a señalar los males y, de pasada o de modo implícito, sugiera medidas profilácticas. Con todo, quizás la mayor inquietud que queda tras cerrar el libro es que algunos de los problemas que hoy parecen más acuciantes, como la corrupción, son peccata minuta al lado de otros profundamente enquistados, como el encaje catalán y vasco en el edificio constitucional español. Porque para esto último ni Zarzalejos ni nadie tiene hoy por hoy una respuesta satisfactoria.
Publicado en El Cultural 3-7-2015.
http://www.elcultural.com/revista/letras/Manana-sera-tarde/36710
La confluencia de la crisis económica mundial con una serie de problemas internos, como la corrupción y el desafío catalanista, ha conducido a un patente desgaste del régimen constitucional del 78. Los defectos de nuestro ordenamiento político se han agravado o, como mínimo, se han hecho más ostensibles. La democracia española no ha sabido encarar los nuevos retos o esa es al menos la opinión mayoritaria en los medios y el debate público. De ahí que haya proliferado una corriente crítica, de corte regeneracionista que, como el regeneracionismo clásico de hace un siglo, hace hincapié en “los males de España”, simbolizados en este caso por unos partidos políticos anquilosados y una clase dirigente –la famosa “casta”- que parece haberse quedado sin respuestas ante los nuevos tiempos.
La figura de José Antonio Zarzalejos (Bilbao, 1954) no requiere presentación alguna. Profesional de los medios –como analista, contertulio o director de importantes diarios- con una larga y acreditada trayectoria, Zarzalejos se ha labrado una sólida reputación de periodista de raza, serio, ponderado, con buenas fuentes y excelentes relaciones con el establishment. Precisamente por todo ello constituye por sí misma una inequívoca señal de alarma de cómo están las cosas que un autor tradicionalmente moderado parezca apostar por una especie de “enmienda a la totalidad” con un libro que se titula de modo inquietante Mañana será tarde y cuya portada se ilustra nada menos que con un paraguas abierto y roto del mapa de España.
Bien es verdad –apresurémonos a matizar- que, tras la lectura del libro, la impresión que queda no llega a ese grado de sobresalto. No es menos cierto, por otro lado, que en los últimos tiempos se han generado en el debate político unos niveles de agresividad y descalificación que han barrido las propuestas moderadas, arrumbadas poco menos que como meros paños calientes, cuando no de expresión de una connivencia culpable con “la casta”. En cualquier caso, el análisis de Zarzalejos se aleja tanto del catastrofismo rayano en la demagogia como de la sugerencia del simple lavado de cara de un sistema que se halla, en su opinión, en una crisis tan grave como profunda.
No es por tanto cuestión de simples retoques ni de cambio de personas, aun siendo necesarias las reformas y el cambio generacional. Lo que se precisa, siempre siguiendo al autor, es un doble proceso, de limpieza por una parte y de reconstrucción por otra. Dicha limpieza de malas prácticas debe hacerse en todos los terrenos y afectar a todos, desde el titular de la Corona (¡qué retrato se hace del anterior rey!) a los grandes periódicos que buscan el amparo del poder. Y tras esa higienización de la vida pública (porque la corrupción no es solo ni principalmente un problema económico), una moralización de los comportamientos individuales y un saneamiento de las instituciones, con el diseño de unas nuevas reglas de juego basadas en la libertad, la independencia de los poderes, la honestidad y el respeto mutuo.
El objetivo principal del libro no es sin embargo establecer un catálogo de soluciones o medidas urgentes. Zarzalejos no propone nada que se pueda parecer a un programa político determinado. Se limita a señalar los males y, de pasada o de modo implícito, sugiera medidas profilácticas. Con todo, quizás la mayor inquietud que queda tras cerrar el libro es que algunos de los problemas que hoy parecen más acuciantes, como la corrupción, son peccata minuta al lado de otros profundamente enquistados, como el encaje catalán y vasco en el edificio constitucional español. Porque para esto último ni Zarzalejos ni nadie tiene hoy por hoy una respuesta satisfactoria.
martes, 23 de junio de 2015
Memorias europeas de Sosa Wagner
Memorias europeas. Mi traición a UPyD. Francisco Sosa Wagner, Funambulista, Madrid, 2015. 768 pp.
Publicado en El Cultural, 19-06-2015.
http://www.elcultural.com/revista/letras/Memorias-europeas/36647
El nombre de Francisco Sosa Wagner (Alhucemas, Marruecos español, 1946) empezó a sonar en el debate político al publicar junto con su hijo Igor en 2006 El Estado fragmentado. Modelo austro-húngaro y brote de naciones en España. La comparación de la situación española (en especial el pulso de las autonomías y los nacionalismos periféricos contra Madrid, epítome de todos los males) con la que había sufrido el imperio austrohúngaro en las décadas iniciales del siglo XX -pronto atizada por el propio Sosa Wagner con cáusticos artículos en la prensa, en especial en el diario El Mundo-, avivaron la controversia sobre la deriva centrífuga del Estado español y sin duda alguna contribuyeron a que un pequeño grupo político entonces emergente, Unión, Progreso y Democracia (UPyD) pensara en el incisivo catedrático como número uno de ese partido en las elecciones al Parlamento europeo que se celebrarían en 2009.
Precisamente, el volumen que nos ocupa comienza en el verano de 2008 en Santander, cuando Rosa Díez, líder de UPyD, le propone personalmente a Sosa Wagner encabezar dicha lista. Empieza así, como reconoce el propio autor, una nueva fase de su vida, por un lado apasionante desde el punto de vista profesional y humano pero, por otro, tremendamente desazonadora y hasta frustrante. ¿Por qué estos aspectos negativos, que terminan tiñendo el libro de la melancolía del esfuerzo inútil? Pues en parte por los laberintos burocráticos de la construcción europea, la complejidad de la maquinaria administrativa supranacional o los intereses enfrentados y muchas veces poco confesables que rigen el día a día de Bruselas, Estrasburgo y el resto de capitales comunitarias. Pero lo peor es la política mezquina, cortoplacista y oportunista de tantos políticos ineptos o venales -sin contar los lobbys- que usan sus palancas de poder para medrar o para conseguir beneficios particulares. Y, por supuesto, no hablamos solo de los rivales sino, sobre todo, de los propios compañeros de partido, que se revelan finalmente como los auténticos adversarios, por no decir enemigos.
Hay que tener en cuenta, llegados a este punto, que Sosa Wagner no es un político al uso. Ni siquiera una rara avis política. Es un experto y un intelectual metido durante un cierto tiempo en el circo político. No es extraño que entre él, un hombre culto, reflexivo e independiente, y los habituales arribistas de pasillos y burócratas obtusos salten chispas. El autor las atempera con unas dosis considerables de ironía o de abierta burla distanciada, sin que por ello se resienta una bonhomía que salta a la vista. Pero la ingenuidad de Sosa limita por otro lado con su vocación de bon vivant. He aquí, en todo su esplendor, un intelectual epicúreo que sabe aprovechar los huecos que le dejan sus múltiples ocupaciones para disfrutar de óperas, exposiciones pictóricas y visitas turísticas en general, pero también para dar cuenta de los buenos quesos, foie gras, vinos, tartas y otras exquisiteces gastronómicas de los lugares que visita.
Estas “memorias europeas” se leen con auténtica fruición por la inteligencia y la erudición que destilan, “salpimentadas” como dice Victoria Prego en el prólogo, con gracia, frescura y considerables dosis de irreverencia. Eso sí, pueden defraudar a quien solo vaya buscando revelaciones escandalosas o descalificaciones gruesas. En este sentido, un desafortunado subtítulo editorial (“mi traición a UPyD”) amenaza con despistar a más de uno.
Publicado en El Cultural, 19-06-2015.
http://www.elcultural.com/revista/letras/Memorias-europeas/36647
El nombre de Francisco Sosa Wagner (Alhucemas, Marruecos español, 1946) empezó a sonar en el debate político al publicar junto con su hijo Igor en 2006 El Estado fragmentado. Modelo austro-húngaro y brote de naciones en España. La comparación de la situación española (en especial el pulso de las autonomías y los nacionalismos periféricos contra Madrid, epítome de todos los males) con la que había sufrido el imperio austrohúngaro en las décadas iniciales del siglo XX -pronto atizada por el propio Sosa Wagner con cáusticos artículos en la prensa, en especial en el diario El Mundo-, avivaron la controversia sobre la deriva centrífuga del Estado español y sin duda alguna contribuyeron a que un pequeño grupo político entonces emergente, Unión, Progreso y Democracia (UPyD) pensara en el incisivo catedrático como número uno de ese partido en las elecciones al Parlamento europeo que se celebrarían en 2009.
Precisamente, el volumen que nos ocupa comienza en el verano de 2008 en Santander, cuando Rosa Díez, líder de UPyD, le propone personalmente a Sosa Wagner encabezar dicha lista. Empieza así, como reconoce el propio autor, una nueva fase de su vida, por un lado apasionante desde el punto de vista profesional y humano pero, por otro, tremendamente desazonadora y hasta frustrante. ¿Por qué estos aspectos negativos, que terminan tiñendo el libro de la melancolía del esfuerzo inútil? Pues en parte por los laberintos burocráticos de la construcción europea, la complejidad de la maquinaria administrativa supranacional o los intereses enfrentados y muchas veces poco confesables que rigen el día a día de Bruselas, Estrasburgo y el resto de capitales comunitarias. Pero lo peor es la política mezquina, cortoplacista y oportunista de tantos políticos ineptos o venales -sin contar los lobbys- que usan sus palancas de poder para medrar o para conseguir beneficios particulares. Y, por supuesto, no hablamos solo de los rivales sino, sobre todo, de los propios compañeros de partido, que se revelan finalmente como los auténticos adversarios, por no decir enemigos.
Hay que tener en cuenta, llegados a este punto, que Sosa Wagner no es un político al uso. Ni siquiera una rara avis política. Es un experto y un intelectual metido durante un cierto tiempo en el circo político. No es extraño que entre él, un hombre culto, reflexivo e independiente, y los habituales arribistas de pasillos y burócratas obtusos salten chispas. El autor las atempera con unas dosis considerables de ironía o de abierta burla distanciada, sin que por ello se resienta una bonhomía que salta a la vista. Pero la ingenuidad de Sosa limita por otro lado con su vocación de bon vivant. He aquí, en todo su esplendor, un intelectual epicúreo que sabe aprovechar los huecos que le dejan sus múltiples ocupaciones para disfrutar de óperas, exposiciones pictóricas y visitas turísticas en general, pero también para dar cuenta de los buenos quesos, foie gras, vinos, tartas y otras exquisiteces gastronómicas de los lugares que visita.
Estas “memorias europeas” se leen con auténtica fruición por la inteligencia y la erudición que destilan, “salpimentadas” como dice Victoria Prego en el prólogo, con gracia, frescura y considerables dosis de irreverencia. Eso sí, pueden defraudar a quien solo vaya buscando revelaciones escandalosas o descalificaciones gruesas. En este sentido, un desafortunado subtítulo editorial (“mi traición a UPyD”) amenaza con despistar a más de uno.
lunes, 22 de junio de 2015
España y Portugal: liberalismo y parlamentarismo
De las urnas al hemiciclo. Elecciones y parlamentarismo en la Península Ibérica (1875-1926). Javier Moreno Luzón y Pedro Tavares de Almeida (eds.) Marcial Pons Historia/Fundación Práxedes Mateo Sagasta. Madrid, 2015. 404 pp.
Publicado en La Aventura de la Historia, junio 2015.
Se ha dicho incontables veces, pero rara vez se le pone remedio: la cultura española en general y, en este caso concreto, la historiografía siempre mira a Europa desde los Pirineos dando ostensiblemente la espalda a su vecino ibérico, Portugal, con el que guarda más similitudes y coincidencias de las que queremos reconocer. Más aún, cuando tanto se habla de historia comparada, se nos olvida que la primera comparación obligada –por razones geográficas, culturales, sociales y políticas- es la que debemos establecer con el vecino peninsular. Estas dos “asignaturas pendientes” de nuestra historiografía son las que trata de aprobar el proyecto de investigación que reunió a especialistas portugueses y españoles en varias sesiones de trabajo y que ahora aparece en forma de libro.
Compuesto de diez capítulos y estructurado en tres partes diferentes, el presente volumen se propone dar una imagen o, mejor dicho, una serie de imágenes variopintas y complementarias de cómo fueron las elecciones y el funcionamiento del parlamentarismo en la península ibérica desde la consolidación y asentamiento del liberalismo (1875 en España, con la Restauración canovista; 1878 en Portugal) hasta su ocaso ante el empuje de las “nuevas” soluciones autoritarias y el golpe de gracia del cirujano de hierro de turno (las fechas también en este caso convergen significativamente: primero España, 1923 con Primo de Rivera; luego Portugal, 1926 con el golpe militar que entierra la I República).
Estamos ante un libro mucho más estructurado y coherente de lo que suele ser usual en este tipo de obras de autores diversos y contribuciones heterogéneas: un modelo para ulteriores proyectos historiográficos.
Pulso entre la fe y la modernidad
ENTRE CIRIOS Y GARROTES
Manuel Suárez Cortina: Entre cirios y garrotes. Política y religión en la España Contemporánea, 1808-1936. Ediciones de la Universidad de Cantabria/Universidad de Castilla la Mancha, Santander/Cuenca, 2014. 352 pp.
Publicado en La Aventura de la Historia, enero 2015, bajo el título de “Pulso entre la fe y la modernidad”.
En España la religión (católica, naturalmente) ha constituido un elemento de cohesión e identidad nacional pero ha sido también un factor de confrontación cultural, social y política. El marco religioso ha devenido por ello en nuestro país uno de los ámbitos recurrentes para dirimir las diferentes concepciones y modelos de organización colectiva. No en vano se ha dicho que buena parte de los españoles se han pasado la vida detrás de los curas, bien para seguir reverentemente sus pasos, “entre cirios”, bien para ajustarles cuentas con saña, “con garrotes”.
Manuel Suárez Cortina, profesor en la Universidad de Cantabria, tiene tras sí una fecunda trayectoria de publicaciones sobre la España contemporánea, en la que tienen cabida los más variados aspectos, desde los grandes movimientos políticos (reformismo, liberalismo, republicanismo) hasta las grandes cuestiones (historia comparada, nacionalismos, relaciones entre novela e historia). En este volumen el objetivo del profesor Suárez Cortina no es trazar una historia completa y lineal de la cuestión religiosa entre 1808 y 1936, como a primera vista podría colegirse del título, sino más bien examinar una serie de problemas –las siempre difíciles relaciones entre fe católica y modernidad, el laicismo, las concepciones religiosas de las corrientes progresistas, los modelos heterodoxos- que por una u otra razón situaron a la Iglesia católica en el eje del debate.
Para ello el autor organiza un variopinto conjunto de textos, elaborados de modo independiente en los últimos años y presentados en diversos foros, en cuatro grandes bloques temáticos: el primero, “Catolicismo y liberalismo” trata de tolerancia e intransigencia, confesionalidad y nacionalcatolicismo; el segundo, “El laicismo republicano” aborda las diversas formas de laicismo, desde la templada del institucionismo a las algaradas anticlericales (Semana Trágica); el tercero expone algunas “religiosidades alternativas”, básicamente krausismo y espiritismo; por último, la cuarta sección bosqueja un análisis comparado entre México y España, una perspectiva siempre enriquecedora para situar los problemas en sus justos términos. En definitiva, como sintetiza el propio autor, el libro persigue “acercarnos a la compleja relación que en la España contemporánea se da entre modelos de religiosidad, modernidad y catolicismo”. Muy recomendable.
Manuel Suárez Cortina: Entre cirios y garrotes. Política y religión en la España Contemporánea, 1808-1936. Ediciones de la Universidad de Cantabria/Universidad de Castilla la Mancha, Santander/Cuenca, 2014. 352 pp.
Publicado en La Aventura de la Historia, enero 2015, bajo el título de “Pulso entre la fe y la modernidad”.
En España la religión (católica, naturalmente) ha constituido un elemento de cohesión e identidad nacional pero ha sido también un factor de confrontación cultural, social y política. El marco religioso ha devenido por ello en nuestro país uno de los ámbitos recurrentes para dirimir las diferentes concepciones y modelos de organización colectiva. No en vano se ha dicho que buena parte de los españoles se han pasado la vida detrás de los curas, bien para seguir reverentemente sus pasos, “entre cirios”, bien para ajustarles cuentas con saña, “con garrotes”.
Manuel Suárez Cortina, profesor en la Universidad de Cantabria, tiene tras sí una fecunda trayectoria de publicaciones sobre la España contemporánea, en la que tienen cabida los más variados aspectos, desde los grandes movimientos políticos (reformismo, liberalismo, republicanismo) hasta las grandes cuestiones (historia comparada, nacionalismos, relaciones entre novela e historia). En este volumen el objetivo del profesor Suárez Cortina no es trazar una historia completa y lineal de la cuestión religiosa entre 1808 y 1936, como a primera vista podría colegirse del título, sino más bien examinar una serie de problemas –las siempre difíciles relaciones entre fe católica y modernidad, el laicismo, las concepciones religiosas de las corrientes progresistas, los modelos heterodoxos- que por una u otra razón situaron a la Iglesia católica en el eje del debate.
Para ello el autor organiza un variopinto conjunto de textos, elaborados de modo independiente en los últimos años y presentados en diversos foros, en cuatro grandes bloques temáticos: el primero, “Catolicismo y liberalismo” trata de tolerancia e intransigencia, confesionalidad y nacionalcatolicismo; el segundo, “El laicismo republicano” aborda las diversas formas de laicismo, desde la templada del institucionismo a las algaradas anticlericales (Semana Trágica); el tercero expone algunas “religiosidades alternativas”, básicamente krausismo y espiritismo; por último, la cuarta sección bosqueja un análisis comparado entre México y España, una perspectiva siempre enriquecedora para situar los problemas en sus justos términos. En definitiva, como sintetiza el propio autor, el libro persigue “acercarnos a la compleja relación que en la España contemporánea se da entre modelos de religiosidad, modernidad y catolicismo”. Muy recomendable.
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